DRAKHTHAR
Islas del Cielo
Mapa detallado próximamente · Región 12 — Aetherion
Aetherion no está sobre el suelo del continente. Es un archipiélago de islas que flotan permanentemente entre las nubes, sostenidas por una fuerza que nadie ha logrado explicar del todo, conectadas entre sí por puentes y rutas que solo existen mientras el cielo lo permite. Quien llega a Aetherion por primera vez suele tardar días en dejar de mirar hacia abajo por instinto.
En el centro de la isla principal vive Thalass, el dragón que guarda el sello de la región. Pero Aetherion guarda un secreto que va más allá del propio Thalass: no es una región que simplemente existiera. Fue creada — deliberadamente, con un propósito — como último refugio en caso de que el resto del continente fallara. Esa es la verdad que Oriaä, la cazadora de la región, ha empezado a descubrir.
Oriaä no sabe todavía quién está detrás del sabotaje, ni hasta dónde ha llegado. Lo que sí sabe es que existió, en algún momento, un plan de contingencia original — uno que Aetherion fue construida para cumplir — y que ese plan lleva generaciones siendo debilitado en silencio, pieza a pieza, sin que nadie lo notara hasta ahora.
La isla más grande y estable del archipiélago, sede del asentamiento principal. Sus edificios están anclados con raíces de un material similar a la piedra pero más ligero, capaz de flexionarse sin romperse cuando la isla se desplaza levemente con el viento. Nada en Aerie se construye sin tener en cuenta que el suelo, técnicamente, se mueve.
Estructuras que conectan las islas menores con Aerie, hechas de un material que se condensa y solidifica solo cuando hace falta cruzar. Nadie en Aetherion confía del todo en un puente de nube hasta haberlo cruzado una vez. Después, se convierte en algo tan normal como cualquier camino.
Estructura en lo alto de Aerie desde la que Oriaä vigila tanto el sello de Thalass como cualquier señal de que el sabotaje que ha descubierto sigue activo. Pocos la visitan sin avisar — no por hostilidad, sino porque Oriaä suele estar profundamente concentrada en patrones que solo ella sabe leer.
Donde descansa Thalass y se concentra el sello de la región. El acceso no está prohibido por ley, sino por la propia naturaleza del lugar: solo se puede llegar cuando los puentes de nube lo permiten, y eso ocurre con una frecuencia que nadie excepto Oriaä parece predecir con fiabilidad.
Criatura de gran envergadura que se desplaza planeando entre las islas flotantes, casi invisible contra las nubes. No suele atacar sin motivo, pero defiende con fuerza cualquier zona que considere su territorio de vuelo, lo cual puede coincidir de forma impredecible con las rutas de los puentes de nube.
Fenómeno en el que el aire alrededor de una isla flotante cede de golpe, generando una corriente capaz de arrastrar a cualquiera que esté demasiado cerca del borde. Los habitantes de Aerie aprenden a reconocer las señales previas — un cambio repentino en el sonido del viento — antes de que ocurra.
Pequeña ave de plumaje blanco que anida directamente sobre los puentes de nube cuando estos se solidifican. Los habitantes de Aerie la consideran de buen augurio — si un puente atrae aves de nube, se considera especialmente estable ese día.
Pequeño mamífero con una capacidad leve para planear distancias cortas entre rocas cercanas, adaptación única al terreno fragmentado de la región. Apreciado tanto como mascota como por su carne en los asentamientos más pequeños.
Insecto de alas grandes y translúcidas, capaz de planear largas distancias aprovechando las corrientes ascendentes del archipiélago. Muy apreciada en Aerie por su presencia decorativa en los jardines colgantes de la capital.
La cultura de Aetherion se ha formado alrededor de una certeza que el resto del continente no comparte: el suelo bajo los pies no es fijo, y construir una vida sobre algo que se mueve requiere una confianza distinta — en los vecinos, en los puentes, en el propio archipiélago.
El Primer Cruce — rito de paso en el que los jóvenes de Aerie cruzan por primera vez, sin acompañamiento, uno de los puentes de nube menores. No hay edad fija; se hace cuando cada uno se siente preparado, y la comunidad entera celebra el momento, sea cuando sea.
La Vigilia de Oriaä — costumbre reciente, surgida desde que se conoció el descubrimiento de la cazadora: una vez al año, los habitantes de Aerie guardan una noche de silencio mirando hacia la isla central, en reconocimiento silencioso de lo que Thalass sostiene y de lo que Oriaä protege sin que nadie más lo sepa del todo.
Los habitantes de Aetherion creen que su región existe por una razón mayor de la que la mayoría puede ver desde donde vive. No conocen los detalles del plan original que Oriaä está investigando, pero la idea de que Aetherion es, en el fondo, un refugio preparado para un momento que aún no ha llegado, forma parte de su identidad colectiva desde hace generaciones, aunque nadie supiera explicar por qué hasta ahora.
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